Abril  13, 2021

Episode 10: La comunicación contiene múltiples formas de violencia

“La violencia es la peor forma de comunicación”, entendiendo la comunicación como esa posibilidad de intercambio entre personas y aun así, le agrego lo siguiente, la comunicación contiene en si misma múltiples formas de violencia, que están dentro de cada código, lenguaje o estructura narrativa.
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Música: Camilo Monery


Hola, mi nombre es Andrés Novoa y esto es KWX kuwoxati podcast.

Episodio No 10

La comunicación contiene múltiples formas de violencia

Preludio

Tal como llegan las mejores cosas en la vida, libros, documentales, series, películas, y personas sin buscarlas, me topé de frente con un unipersonal de Broadway en Netflix de nombre “John Leguizamo y la historia Latina para idiotas” que todos deberíamos ver en algún momento de nuestras vidas, y escuché una frase que no he podido sacar de mi mente: “La violencia es la peor forma de comunicación”, entendiendo la comunicación como esa posibilidad de intercambio entre personas y aun así, le agrego lo siguiente, la comunicación contiene en si misma múltiples formas de violencia, que están dentro de cada código, lenguaje o estructura narrativa. Así, en el episodio de hoy, trataré de reflexionar sobre la comunicación, desde lo más básico a lo más tirano, desde lo incomprensible a lo irónico con el único fin de abrir el debate. Quiero que recuerden que es solo mi opinión, no quiero ejercer ninguna manipulación o conflicto de intereses, tan solo poner sobre la mesa lo que pienso y compartirlo con ustedes.

Puntos de fuga

La comunicación es cultura, herencia, experiencia, reconocimiento, historia, poesía, es la forma que tenemos para relacionarnos con otros, para contarnos y contar lo que vivimos y aún si somos parte de un entramado de conexiones impresionantes que están con nosotros y que nos llevan de un pensamiento a otro, que nos llevan a quedarnos quietos y no actuar, pero a quejarnos constantemente. Es la forma en que nos adaptamos al contexto, como se nos imponen otros sin dejarnos reaccionar, es la manera en que permitimos que todas las formas de violencia contenidas en la comunicación ganen a la razón y pasen por encima de la emoción.

Así, hoy en día podemos ver todas las atrocidades que aparecen en los discursos de nuestros líderes, la información incompleta o manipulada de los medios de comunicación, la información que guardamos estratégicamente para relacionarnos con otros, porque todo es una competencia, el sistema nos ha metido en un juego interminable de demostración infinita de lo que valemos en razón del dinero que tenemos y el poder que ejercemos sobre otros, y esto nos ha llevado a buscar la felicidad en el resultado y no en el camino que recorremos.

Aun pienso en las frases que mis padres utilizaban cuando yo era pequeño para ejercer presión o para demostrar poder: “Mientras viva bajo el techo de esta casa, se hace lo que yo diga” “qué piensa, que esto es un hotel” o “es que cree que soy un mueble más en esta casa” o “tantos niños muriéndose de hambre...” o “qué, piensa que la plata crece en los árboles?” entre otras muchas que utilizaban para manipular alguna situación o tratar de buscar una nueva opción para acabar con los hilos de “rebeldía” que pudieran surgir en mí. Aun recuerdo en alguna oportunidad en la que yo viajaba a Buenos Aires para vivir allá, y el mismo día de mi viaje me realicé un piercing desafiando de frente el poder de mi madre y mirándola a los ojos le dije “Ya no voy a vivir en el techo de tu casa” y por supuesto, aunque brava no podía decir nada más en torno al tema, me dio un abrazo y yo me monté al avión. Sentí un fresquito por ese desafío, pero el diablo es puerco, la presión del avión hizo que mi ojo y ceja se inflamara y que yo aterrizara en Buenos Aires como Rocky después de su primera pelea con Apolo. Ojo, no se trata de tener juicios de valor, si está bien o mal, es el tema de que siempre utilizamos la comunicación como un aparato de manipulación. Es más, yo lo hago todo el tiempo. Pero el tema va, hacia hasta que punto esa manipulación se convierte en un aparato de violencia.

Por ejemplo, en la política, se ejerce la violencia constantemente desde la comunicación e interpretación, hablar de política significa estar en una orilla, es decir, que ser un ser político significa (actualmente) pertenecer a un partido. Si miramos la raíz de la palabra política, polis, provine de la concepción de vivir en sociedad, y se ha malentendido como la posibilidad de quien sube al poder, ejerce el poder de sus convicciones y las de su partido por encima de lo que más convenga a las personas. Desde esta perspectiva, se establece la comunicación desde puntas antagónicas, es decir, los que gobiernan y la oposición, los buenos y los malos, los de derechas o de izquierdas y no nos salimos de esos círculos viciosos, no hay más colores. El problema es que la política se ha convertido no en el arte de vivir en sociedad, sino en el arte de robar a la sociedad, de manipular el contenido de las leyes de meter micos para tergiversar todo, de gobernar para unos pocos, etc.

De esta manera los actos de violencia desde la comunicación se dan con el político que miente, con el que vende su ideología por untarse de mermelada, por aquel que manipula los hechos y no es capaz de decir lo que verdaderamente interesa. Los casos más claros se muestran cuando no se dicen las cosas como son y se les cambia el nombre para intentar desviar la atención o cambiar el significado, por ejemplo, No se debe decir masacres, se dice asesinatos colectivos, no se debe decir reforma tributaria se dice ley de solidaridad sostenible, No se debe decir alzas en los servicios públicos se dice contribuciones de consumo, No se dice conflicto armado, se dice que el conflicto no es una verdad oficial, no se dice víctima de los falsos positivos, se dice “esos muchachos no iban a recoger precisamente café”. No se dice “condiciones precarias de trabajo” se dice Economía Naranja. Estos son algunos mínimos ejemplos de la violencia del lenguaje desde la política entendida en la actualidad.

Veamos desde otra perspectiva, por ejemplo desde la historia, cuando queremos desconocer las historia, y no nos hacemos cargo de lo que somos, no podemos proyectarnos ni como país, ni como sociedad, ni como cultura. Tal como lo dice el poeta y Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana y Borrás, “Quien no conoce su historia está condenado a repetirla”. Debemos estar orgullosos de quienes somos, de donde provenimos, cuál es nuestra identidad, cuáles son nuestros errores, nuestras cicatrices nos recuerdan que estamos vivos y nos permiten saber que podemos continuar.

Desde el punto de vista de la doble moral, todo el tiempo nos hacen sentir miedo y culpa, miedo y culpa porque es más fácil manipular desde la comunicación si las personas se sienten amenazadas, si sienten que lo que pasa es por culpa de todos, y en eso tanto la religión, la política, la empresa y la economía si que lo hacen sentir todo el tiempo. Ejercer el poder desde el miedo y la culpa es otro de los actos violentos contenidos en la comunicación. “Él murió por todos los hombres” Culpa, “Hay que ahorrar agua si no se la cobramos” miedo y culpa, así sean las multinacionales las que más atentan contra los recursos de cada territorio y los gobiernos que ejercen este comercio, “El país solo tiene plata para seis semanas” culpa, miedo y frustración, porque sabemos que nos roban, sabemos que no tenemos la culpa y sabemos que nos la van a meter enterita.... la reforma digo.

Ahora bien, desde lo que nos informan, los medios vendidos a unos pocos, el manejo de la información por parte de los poderosos, la censura, la mermelada, la violencia de las palabras alienadas que desinforman, o que presentan verdades a medias, o que repiten mentiras hasta el punto de hacerlas verdad, inventando enemigos, desacreditando opositores, generando tendencias de mentiras en redes sociales, creando categorías exageradas para sustentar puntos, generando cortinas de humo para distraer los propios errores, creando amenazas graves de pequeñas anécdotas, acusar sin pruebas y desviar la atención hacia otros hechos, arraigando los miedos y culpas para extrapolar conceptos, logrando unanimidad para unos pocos, Los 11 principios de la propaganda nazi creados por Goebbels, al servicio del periodismo vendido, de los medios comprados y de los poderosos de un país.

Nos han vendido desde la comunicación que opinar es malo, que hablar de política y religión en la mesa es de mala educación, nos han obligado a guardarnos nuestras opiniones así cuenten con argumentos y criterio pero desde el deber ser, el ser “políticamente correctos” nos hemos olvidado de la verdad era esencia de la polis, el vivir en sociedad, el construir colectivamente, el opinar y discernir, el debatir, porque la comunicación como lo he repetido a lo largo de este podcast, contiene en si misma múltiples formas de violencia y así mismo la violencia es la peor forma de comunicación.

Reflexiones finales

La manipulación es algo inherente al ser humano y a la comunicación, pero deberían existir límites. La comunicación no puede ser simplemente la mayor herramienta para ejercer el poder sobre los demás, la comunicación debería ser un agente de interacción, transformación, experiencia y conocimiento.

Hay que empezar a llamar las cosas por su nombre, cuantas veces hemos dejado de decir pene o vagina por pensar que incomodamos, y lo cambiamos por florecita, cosita, pirulin, etc. Este es un pequeño ejemplo de cómo preferimos cambiar el estado de las cosas que la importancia de las cosas en si mismas. Somos una sociedad doblemoralista que censura el cuerpo y exalta la violencia, de tal manera que en televisión tapan un cuerpo desnudo y permiten una novela de narcos. Es así también que se genera culpa por el movimiento del cuerpo o se castiga la libre expresión del mismo. Una sociedad donde se culpa a la mujer por los abusos del hombre, “esa chica si tiene ese escote es porque le gusta que la miren”, o “ella se buscó que la violaran porque usa minifalda” o cualquier cantidad de estupideces que intentan justificar la violencia que conlleva la comunicación y el arraigo con el miedo y la culpa que hacen parte de la gran manipulación.

No todo el mundo piensa y habla como uno, no todos deben opinar lo mismo, no todos reaccionan igual ante los mismos estímulos. Celebremos las diferencias y la comunicación que estas llevan consigo. La diversidad y multiculturalidad nos hacen únicos y el respeto por las diferencias debería ser nuestro norte y frontera.

Al estar tan cohibidos desde la comunicación, promoviendo la culpa, el miedo y la frustración, no nos vemos a nosotros mismos como somos, no reconocemos lo que podemos lograr y terminamos esperando el cambio desde los demás. Al tener una sociedad que juzga por todo y que está detrás del deber ser, no nos vemos realmente como somos. La belleza está en el reconocimiento de nuestras virtudes y errores, de nuestros proyectos y sueños. El éxito nunca será el final, sino el camino que recorremos.

Qué la comunicación se convierta en un agente de transformación, criterio, historia y contenido. Que reconozcamos la violencia como la peor forma de comunicación y que la comunicación contiene en si misma muchas formas de violencia que deberíamos minimizar.

Con esto acabamos este episodio de KWX Kuwoxati podcast, no se olvide de llamar las cosas por su nombre, no se olvide que se puede equivocar, que no debemos ser perfectos y que no nos debemos definir a partir de la mirada del otro. Cambiemos el canal, demos giros inesperados a nuestra propia historia y contemos historias. Sígame en @camaleonenojado en Instagram, en @AndrésNovoa en Facebook, o escriba a través de la plataforma de podnation.co, o escríbame a [email protected] Nos encontramos pronto. Buena energía.

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