Julio  20, 2021

Episodio 17: Filosofía: cinco minutos en dial 17

Comentario a la frase de Leibniz: "Se sigue que, poseyendo Dios sabiduría suprema, obra de la manera más perfecta, no solamente en sentido metafísico, también moralmente hablando, y que puede decirse, en lo que a nosotros concierne, que cuanto más informados e iluminados estemos acerca de las obras de Dios, más inclinados estaremos a encontrarlas excelentes y totalmente conformes a cuanto se hubiera podido desear"
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00:00:00 - ¿Qué es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es lo que es a cuanto se hubiera podido desear. Así expresa Leibniz en el primer párrafo de su célebre discurso de metafísica, la teoría que se conoció luego como optimismo metafísico y que se ha vulgarizado en el adagio, vivimos en el mejor de los mundos posibles. Dificilmente la gente de primera intención concuerda con tal acerto. Todos podríamos señalarse en dificultad incontables casos de situaciones mejores que las reales y que son posibles con diversos grados de posibilidad, incluso muy altos. Debemos reconocer que para la mayoría de los oídos, la frase de Leibniz suena absurdo. Representa, sin embargo, uno de los más grandes esfuerzos del pensamiento por conjugar armonicamente una serie de elementos teóricos que aisladamente eran considerados verdades establecidas en su tiempo y para muchos también en el nuestro. La racionalidad del mundo, la coexistencia de la universalidad con la individualidad autónoma, la conexión perfecta entre todas las cosas, la infinitud cual y cuantitativa del universo, la explicación mecánica ilegal de la naturalidad. En su tarea harmonizadora Dios era una pieza central. No se puede armonizar un conjunto heterogéneo sino desde un centro que supere las diferencias de los integrantes y que no solo de razón de la armonía homogéneisante sino también de las diferencias particularizadoras. Un centro en suma que explique a la vez la unidad y la multiplicidad, la identidad y la diferencia, lo más y lo menos. Más que probar la existencia de Dios como intentaron otros filósofos, Laimnis la postula como requisito necesario de una comprensión racional del mundo. Según ese postulado, la realidad queda justificada en su totalidad.

00:02:34 - Todos los elementos encajan como en un mecanismo perfecto. Esa armonía tiene que ser la más perfecta porque de lo contrario sería imperfecta sin más, es decir, no sería armonía. Tendría disonancias inaceptables, agujeros negros en la trama racional de su estructura.

00:02:53 - Y para los que todavía existen, Leibniz aconseja un solo camino. La profundización en el conocimiento del mundo, ya que cuanto mejor lo conozcamos, mejor apreciaremos esa armonía que a primera vista se nos escapa. A pesar de sus buenas intenciones, y aunque la teoría del mejor de los mundos posibles es lógicamente reprochable, las cilías de Leibniz no lograron el consenso que le esperaba.

00:03:21 - No sólo había querido fundamentar filosóficamente la armonía del universo, sino que, colaborando como hombre con Dios, quería ayudar a la armonía social y política de la humanidad, uniendo a las naciones, las religiones y las culturas, buscando teorías basadas en los puntos de posibles consensos. En este empeño tuvo menos suerte todavía. Su gran sueño de rehacer la unidad cristiana no pasó siquiera el primer examen del implacable Hansenita Arnold. Leibniz no se desanimó, siguió escribiendo y pensando hasta el fin de sus días, contestando objeciones y clarificando sus propias ideas. La postería filosófica lo ha conlocado en el pantión de celebridades, pero en general no ha tomado muy en serio sus propuestas teóricas, aunque ellas son rigurosas deducciones a partir de premisas difícilmente rechazables por la mayoría de los pensadores. Muchos filosos se han admitido y admiten que existe un ser perfecto, que la inteligencia y la voluntad de bienas son perfectas, pero no se han vuelto a reivindicianos. Es que a veces las pruebas prueban, pero no convencen.

y es aquí un interesante enigma filosófico.

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